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Elecciones en Brasil: Flavio Bolsonaro superó a Lula da Silva por poco menos de 2 puntos y habrá balotaje

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Son las elecciones más ajustadas de la historia. El hijo del ex presidente tiene el 47,05 y el actual jefe de Estado el 45,13%. La abstención ronda el 22 por ciento y sería superior a la registrada en 2020 que fue récord.

DANIEL SALMORAL.- En un sorpresivo y dramático giro en las elecciones presidenciales de Brasil de este domingo, el retador conservador, Flávio Bolsonaro, dio vuelta a todas las encuestas y se impuso en la primera vuelta sobre el presidente Inácio Lula da Silva por una diferencia de 2% de los votos, 47,05% contra 45,13%.

«Brasil quiere un cambio», dijo el ganador. Los sondeos insistían que Lula se impondría en la cita de este domingo, pero marcaban una paridad en la vuelta definitiva, sin claridad sobre el ganador. Esa incertidumbre se mantiene.

Bolsonaro, sin embargo, queda en una posición de ventaja para la segunda vuelta, posiblemente beneficiándose de los sufragios que se dispersaron este domingo de parte de los otros diez candidatos.

En un discurso poco después del sufragio, Lula reconoció que «fue un resultado inesperado» y peleará de “modo limpio” estas tres semanas, prometiendo la victoria y aplaudido y vitoreado por sus seguidores. Sostuvo que no es la primera vez que pierde y rescató el volumen de votantes a su favor. No hizo autocríticas.

En otro resultado significativo, Tarcisio de Freitas, el gobernador derechista de San Pablo, el mayor distrito electoral del país y que concentra la mitad del PBI nacional, se impuso fácilmente en primera vuelta a Fernando Haddad, el ex ministro de Hacienda de Lula y dirigente del PT. El Partido Liberal de Bolsonaro también se impuso en Río de Janeiro, el bunker de esa familia política.

La elecciones además renovaron la cámara de Diputados y dos tercios del Senado. Encuestas previas que se habrían confirmado anticiparon un crecimiento de todos los partidos que integran el poderoso bloque del Centrao, una alianza informal de partidos de derecha y centro derecha que suelen condicionar al gobierno.

Más de 158 millones de votantes estuvieron habilitados para acudir a las urnas . Las mesas de todo el país abrieron a las ocho, misma hora de Argentina.

La votación registró una significativa abstención de cerca de 21%, superior al 20% de la elección de 2022 que Lula da Silva ganó al entonces presidente Jair Bolsonaro. Ese ausentismo indicaría esta vez un voto castigo contra el mandatario de sus votantes tradicionales de menores ingresos debido a la crisis social que atraviesan.

En Brasil el voto es obligatorio, pero las sanciones son apenas simbólicas. La razón del desinterés es por las dificultades para cumplir con el presupuesto familiar lo que ha multiplicado las deudas para cuestiones básicas.

Ocho de cada diez familias confrontan préstamos para cubrir sus necesidades básicas. Estos votantes no creen que pueda haber un cambio a su favor en adelante, no importa quién gane la compulsa por eso muchos de ellos no votaron.

La campaña de 2026 se caracteriza, precisamente, por la menor movilización desde el retorno a la democracia. Y es la primera sin debates entre las figuras principales. En una encuesta de Datafolha publicada este viernes, el 47% de los encuestados dijo que esta menos interesado en la contienda electoral.

El oficialismo ha intentado resolver ese desafío con la convocatoria al voto de los mayores de 70 años, un sector conservador que adhiere al mandatario socialdemócrata, y no están obligados a sufragar como en Argentina.

El mandatario votó en San Pablo, en Sao Bernardo do Campo, donde se inició su carrera política. Lo hizo exhibiendo una bandera de Brasil y acompañado de su vice Geraldo Alckmin y su ex ministro de Hacienda, Fernando Haddad, candidato a la gobernación del Estado, y la ministra de medio ambiente, Marina Silva. Se mostró confiando y aseguró que “”los electores deberán elegir entre fortalecer el régimen democrático y la barbarie, entre el positivismo y el negacionismo, el crecimiento económico y retroceso, vamos a ver qué Brasil eligen los brasileños”.

El senador Bolsonaro, por su parte, sufragó inmediatamente después de la apertura de las mesas, en su distrito de Rio, y afirmó ante una nube de periodistas y cámaras que lo esperaban, que se propone “liberar al paìs”, en alusión a su adversario presidencial. “Brasil necesita cambio para acabar con la era de atraso”, postuló.

La elección se realiza con máquinas de votación, una tradición aquí que cumplió este años tres décadas de uso continuado, cuestionados solo y por primera vez por el anterior presidente Bolsonaro.

A nivel geopolítico Estados Unidos ha hecho una apuesta total por la victoria del senador Bolsonaro, un dirigente que recibe los votos de su padre, Jair Bolsonaro, y tiene un vínculo vertical con la cancillería norteamericana. El secretario de Estado, Marco Rubio, le ha dado un público respaldo al postulante conservador y multiplicado los cuestionamientos a la gestión de Lula da Silva.

La Casa Blanca apunta un control sin fracturas de la región. Desde la llegada del presidente Donald Trump al poder, las siete elecciones presidenciales en el área concluyeron con la victoria de candidatos alineados con el gobierno estadounidense. Brasil es el plato fuerte de esa iniciativa. Es la segunda economía del hemisferio y expone una influencia verificable con fronteras con diez países del subcontinente.

La elección ha estado contaminada por una guerra sin cuartel y sucia por momentos para acicatear las debilidades del contrario. En la lista se anotan el escándalo incendiario de la Corte Suprema y los vínculos del candidato opositor y un cortesano relevante, Alexandre de Moraes, muy cercano al gobierno de Lula, con el gigantesco fraude de 11 mil millones de dólares del banco Master generado por un play boy y banquero Daniel Vorcaro ahora preso. La versión local del Jeffrey Epstein norteamericano, afirman aquí.

Ese ruido desbarató este último jueves un necesario debate en la rede Globo que iba a presentar a ambos rivales, junto con los otros candidatos menores antes de la primera vuelta.

Lula decidió no concurrir para preservarse convencido de que había logrado algún crecimiento. Bolsonaro desistió luego cuando supo que la justicia no permitiría que el canal exhiba la silla vacía de Lula en el foro.

Fuente: Clarín