Y la banda sigue tocando… – Por: Daniel Salmoral

La imagen de un jubilado tembloroso y temeroso de contagiarse haciendo fila en la puerta de un banco, contrasta con la sonrisa de un ladrón sin escrúpulos como Boudou que, desde la portada de un medio gráfico, aparece sonriente como haciéndole pito catalán a toda una sociedad.

DANIEL SALMORAL.- Amparados en la angustia y el miedo que sienten la mayoría de hombres y mujeres de bien de este país que tratan de sobrevivir a un virus mortal que diariamente contagia y mata a personas y que además sufren la incertidumbre de no saber si podrán conservar sus empleos o sostener emprendimientos precarios que les permitan luego de la pandemia no morir de hambre, la banda delictiva más letal que asoló estas tierras, aprovecha para seguir haciendo de la suyas con total descaro y a la luz del día, al amparo de un personaje que se hace llamar presidente pero que en verdad es un simple testaferro del poder que sigue ejerciendo en su beneficio, en el de sus hijos y miembros de la organización ladronera que lidera, la señora Cristina Fernández de Kirchner.

Mientras cientos de miles de argentinos salen a las calles a pedir que no se roben la República y respeten el derecho a la propiedad privada, mientras otros reclaman que no se siga castigando a los jubilados y pensionados en nombre de una falsa justicia distributiva, el kirchnerismo, en su modo más descarnado, avanza a paso redoblado sobre derechos esenciales premiando a delincuentes probados y quedándose con el control de cajas del Estado con fondos millonarios, a la vez que arrincona a la Justicia para librarse de incómodas causas judiciales que podría terminar con toda la banda, incluida su jefa, en prisión.

Amado Boudou, el cínico ladrón que se robó lo que pudo tras su paso por la función pública y que fuera condenado por la justicia de la democracia con todas las garantías constitucionales, no sólo logró evadir la cárcel donde cumplía condena detrás del absurdo argumento que podría contraer coronavirus, sino que además, ahora, consiguió gracias a otro miembro de la banda, el peligroso y también procesado Carlos Zannini, que le restituya un sueldo mensual de $400.000 de manera vitalicia además de pagarle $20 millones por salarios atrasados y resarcimientos.

En un país en donde quien gobierna le mete la mano en el bolsillo y le quita parte del miserable sueldo a un jubilado con el argumento que la situación está delicada y hay que ajustar, y por el otro le asegura un ingreso mensual sideral a un delincuente desfachatado, indudablemente hay que decir que allí las cosas funcionan mal.

Pero no es todo. A la vez de hacer estas iniquidades, también se preparan para aplicar un plan de destrucción de valores esenciales en una democracia como son el poder judicial y la libertad de expresión.

Impuestos de que se hace necesario someter a la justicia, con Suprema Corte incluida a controles políticos férreos por parte de la organización delictiva, esta semana que se inicia comenzarán a esmerilar las causas Hotesur y Los Sauces en los que están procesados los hermanitos Kirchner y la viuda a efectos de voltearla y de esa manera quedar impunes y alejados de cualquier posibilidad de terminar entre rejas.

Como en cuestiones de no dejar ningún cabo suelto la banda es muy activa, paralelo a ello volverán a desempolvar la idea de algunos personajes nefastos como Mempo Giardinelli o el precario de neuronas, Dady Brieva, para que lo antes posible se logre silenciar las voces del periodismo independiente que siempre tiene la pésima idea de sacar a la superficie sus actos delictivos en perjuicio del Estado y sus ciudadanos.

Están emperrados en eso, porque la orden que bajo la jefa fue: «vamos ya por los jueces que nos fallan en contra y también por el periodismo gorila que ventila nuestras operaciones, sino qué sentido tendrá que hayamos vuelto al poder», comentan que ordenó la líder y conductora, por eso las operaciones, aseguran, ya están en marcha.

Cuando el año pasado vieron que las posibilidades de volver empezaban a tener visos de certeza por la cantidad de errores no forzados que el gobierno macrista cometía, sobre todo en el último año, la banda comenzó a reagruparse y a delinear, siempre bajo la atenta mirada de la jefa, el «operativo regreso» pero a la vez el «operativo venganza», que es otro de los juramentos que Cristina se hizo así misma si alguna vez volvía a ocupar despachos de poder.

El campo, que tanto daño le hizo en 2008 a sus sueños de abulonarse en el sillón presidencial, fue y es uno de sus principales objetivos, por eso le ordenó a Alberto Fernández inventar algo para meter mano en la empresa «Vicentin» que, en verdad, sería cabeza de playa para fisgonear primero y apoderarse después, de empresas privadas con alguna que otra dificultad financiera.

«Este argumento es terrible en extremo, porque qué empresa hoy no tiene algún problema con sus cuentas. Es un justificativo muy precario que en realidad encierra la verdadera razón que es poner en práctica la venganza prometida por Cristina Kirchner hacia quienes le abortaron su sueño de poder e impunidad eterna tras la 125», comentaba un salteño participante de la marcha que en todo el país se llevó adelante este sábado, en rechazo a la expropiación de Vicentin y a los intentos de tumbar la República.

La intención de quedarse con Vicentin, ha desnudado las verdaderas intenciones del gobierno que en los papeles encabeza Alberto Fernández, a la vez que les mostró a los argentinos y el mundo que quien en realidad está empezando a gobernar con mano de hierro, es la vicepresidenta.

Encuestas que se han conocido en estos días, dan cuenta que para la mitad de los consultados quien conduce el país, en realidad, es ella y no él.

«Alberto tiene que ocuparse de la pandemia y la cuarentena, mientras Cristina se ocupa de sacarse las causas que la complican judicialmente y de ir por el control total de la gestión de gobierno y castigar a quienes intentaron ponerla en presidio», deslizan quienes afirman conocer la trama secreta de la constitución de la formula presidencial del Frente de Todos en 2019.

«Esto estaba perfectamente en claro entre ellos cuando llegaron al gobierno», sostienen.

El fuerte impulso a la investigación de escuchas ilegales, hecho repudiable de la gestión macrista que merece de ser cierto castigado con el máximo rigor que marca la ley, es otro engranaje orientado por el gobierno para demonizar del todo a gestión de Juntos por el Cambio y así restarle chances de alguna vez retornar a Balcarce 50.

Al parecer ya no alcanza con este turno de gobierno, por eso ahora hay que hacer todo para quedarse para siempre, de allí que Máximo Kirchner y La Cámpora tengan más poder de decisión y de injerencia en la gestión albertista.

«No volveremos a cometer los errores que nos sacaron temporalmente del gobierno en 2015. Ya hemos aprendido, por eso los camporistas estamos en cargos nacionales en todo el país armando lo que será la base de la candidatura de Máximo (Kirchner) en 2023. Para eso necesitamos controlar los principales estamentos del Estado nacional, sobre todo donde haya manejo de recursos ilimitados como Anses, por ejemplo, mientras además ocupamos territorio», fue el análisis de un miembro de la organización política en Salta.

De ser cierto esta alquimia política, quedarían definitivamente atrás los sueños de aquellos que pensaron que Alberto Fernández estaba llamado a ser quien dejara atrás la grieta y se convirtiera en el armador de una nueva camada política capaz de iniciar, en hechos concretos, la reconstrucción definitiva de un país cuyo principal déficit siempre fue dirigencial.

Por ahora, lo que se ve en hechos tangibles, es que la banda volvió a copar los lugares de decisión y ejecuta la música que le marca su jefa política.

Con una oposición difusa y peleando en el lodo contra una pandemia que nadie sabe todavía cuando y cómo terminará, la sociedad de hombres y mujeres libres y respetuosas de la Democracia, la Constitución y sus leyes de este país, volvió a salir a la calle este fin de semana para reclamar por el respeto a las leyes, el fin de los delincuentes y oportunistas que asaltan el poder en beneficio propio y ocupan despachos oficiales, y contra quienes atentan contra la expresión libre.

La imagen de un jubilado tembloroso y temeroso de contagiarse haciendo fila en la puerta de un banco, contrasta con la sonrisa de un ladrón sin escrúpulos como Boudou que, desde la portada de un medio gráfico, aparece sonriente y como haciéndole pito catalán a toda una sociedad.

Todas estas cosas, nefastas por cierto, exhiben que, y de eso ya no hay dudas, que la banda está de regreso y sigue tocando, pero esta vez con más fuerza que nunca.

Fuente: danielsalmoral.com


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