La cuarentena no cambia y Cristina tampoco – Por: Ricardo Roa

Ahora la llaman pendular pero sigue siendo cuarentena. La que no pendula es la vice: hace y deshace en el Senado.

DANIEL SALMORAL.- Este sábado cumplimos 100 días de cuarentena y vamos camino de los 120. Nada menos que cuatro meses y siete prórrogas, récord difícil de igualar si es que hay alguien que quiera igualarlo. Y si hay un premio, habría que dárselo al aguante de la gente. Si la gente sigue aguantando.

Pasaron cuatro meses y volvemos a empezar. A cerrar todo. Eso que fue y es la fase uno, ahora el Gobierno lo llama de otra manera: cuarentena pendular. Obvio, el nuevo nombre es para no admitir que estamos yendo para atrás, derecho al punto de partida. Problema para dentro de un par de semanas: si los contagios no bajan y hay que agregar más días de confinamiento ¿cómo llamaremos a eso? Salgamos del péndulo y preguntémosle a Kreplak, que es el vice ministro de Salud de la Provincia y ya anticipó que debemos seguir hasta setiembre. Después veremos. Kreplak es el Berni de la Salud. Y como Berni, dice lo que piensa.

Nadie sabe si el nuevo final que Fernández le puso a la cuarentena será el final-final. En Provincia creen que no. En la Ciudad prometen que sí. El argumento: entramos a un pico de la pandemia y no queda otra que cortarlo. Esta séptima cuarentena sería más útil que las otras. Y aunque fuera así ¿Qué pasará si no da el mismo resultado en Buenos Aires? Pregunta para Fernández.

En medio de todo este baile, hay otro: el de los números. La Ciudad publica los que tiene. La Provincia, no. Otra pregunta para Fernández ¿Se puede tener una estrategia común en el AMBA con datos de una sola parte? ¿O con datos diferentes de las dos partes? La vía de escape que ha usado Kicillof es el reproche: cargarle al relajamiento porteño la culpa por el aumento de infectados.

Fernández hizo su aporte al uso político del virus agarrándoselas con los que salen a correr y a caminar al aire libre, como si fueran propagadores de la peste. ¿De dónde sacó eso? Está probado que estar bien físicamente y delgado ayuda a enfrentar el virus: el 45% de los enfermos tienen sobrepeso. También que son los lugares encerrados y poco ventilados la mayor fuente de contagio. Y lo dicen los mismos expertos que Fernández consulta. Así y todo, consiguió prohibirle los runners al runner Larreta, que como siempre opuso poco o nada de resistencia.

Las encuestas, el pan de cada día de la política, le dieron a Fernández un muy bien 10 por el manejo inicial de la peste. La cuarentena interminable que angustia a la gente y asfixia la economía las tira para abajo. También las operaciones de Cristina que Fernández termina acompañando y que deshilachan cualquier acuerdo con la oposición para enfrentar juntos la pandemia. La última es el paso en falso con la expropiación de Vicentín. Un dato: esta semana el cristinismo lanzó una campaña de apoyo a la estatización en la web y recogió apenas 16.000 firmas. Un fracaso.

Un día después, Cristina forzó la aprobación en el Senado de una comisión para investigar supuestas maniobras en la empresa. Necesitaba los dos tercios de la Cámara, no llegaba y la sacó por mayoría simple. Y para silenciar el reclamo de la oposición, le desconectó pantallas y micrófonos. Hay virus en la política para los que no hay cuarentena ni vacuna que valga.

Fuente: Clarín


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